Raúl Diez Canseco Terry
No congelemos las inversiones PDF Imprimir E-Mail

Editorial 

 

Por Raúl Diez Canseco T. Ex vicepresidente de la República

 

 

El encuentro institucional del Colegio de Economistas de Lima, celebrado para escuchar al presidente regional de Cajamarca, Jesús Coronel, fue muy revelador. Allí el funcionario regional se deshizo en explicaciones ante sus colegas sobre cómo la burocracia central entorpece la aprobación de diversos proyectos de inversión social y, sobre todo, el agotamiento que sentía, regularmente, ante una lacerante realidad de necesidades básicas que registra su región y que demanda 5.000 millones de soles de inversión anual y una caja regional que apenas bordea los 430 millones de soles.

 

El indicador es revelador. En el caso de Cajamarca se necesita diez veces su presupuesto actual para cubrir lo mínimo o básico en materia de educación, salud, saneamiento, conexión vial y demás infraestructura básica. Cifras más cifras menos, la situación no es muy diferente en todas las regiones del país. Es la realidad. De allí los conflictos sociales que se acentúan y los reclamos de los pueblos que no cesan; por eso también la notoria disminución de respaldo popular que sobrelleva el presidente Alan García. Cuando desde el poder los anuncios de bonanza económica son constantes, se pierde credibilidad si es que hay ausencia de obra pública significativa en el interior de la república.

 

Este es el cuadro: la macroeconomía va bien (según el Banco Interamericano de Desarrollo, la proyección de crecimiento para este año es de 8,3%), pero la microeconomía no va de la mano como quisiéramos. Por un lado, porque no hay velocidad en el ritmo de la inversión pública y, por otro, porque el impacto del precio de los alimentos en la canasta promedio de las familias peruanas es de 47,5%, una cifra alta comparada con la de otros países latinos donde el peso de los alimentos en la canasta promedio es mucho menor. El alza de los precios en la sierra es aun mayor, precisamente o porque se carece de conexión vial o por el alto costo de los fletes debido a las pésimas condiciones de las carreteras.

 

Así las cosas, y ya que no se vislumbra llevar adelante la tan reclamada reforma del Estado que ponga fin a la carga burocrática y el gasto corriente innecesario, lo mejor que puede hacer el gobierno del presidente García para mitigar, en parte, la desazón popular es erradicar el papeleo público. ¿Por qué la elaboración de un perfil de proyecto vial o de salud o un estudio de prefactibilidad o de factibilidad demora un año o más? Lo hemos sostenido siempre, pero Jesús Coronel abona el argumento: el problema central de la actual administración es de gestión. Este tema sigue siendo la pata coja del Gobierno.

 

¿Cómo es posible, por ejemplo, que el Gobierno de Venezuela reciba, antes que su par del Perú, encendidos elogios por facilitar rápidamente la construcción de cien casas de concreto, antisísmicas y antiinflamables, a igual número de damnificados de Chincha por el terremoto del 15 de agosto del 2007? Hoy la población afectada percibe como poca la ayuda que recibe del Gobierno. ¿Por qué no está en funcionamiento el teleférico de Kuélap, proyecto que virtualmente dejamos listo durante nuestra gestión de hace ya más de cinco años? ¿Por qué hemos retrocedido en competitividad turística? Hemos avanzado, cierto (número 70 en el ránking de World Economic Forum); pero otros países latinoamericanos han avanzado mucho más y mejor. Chile, por ejemplo, con poco más de US$10 millones en promoción internacional logra cifras parecidas a las nuestras que gasta más del doble en mercadeo exterior. ¿Por qué no crear el ministerio de producción y comercio exterior y otro solo dedicado al sector turismo?

 

Urge, pues, eliminar pronto los cuellos de botella en la administración pública para atender mejor la agenda social, fundamental o prioritariamente en ese 42% de 28 millones y medio de peruanos que no cuentan con cobertura de salud; en el 7,1% que sigue siendo población analfabeta; en aquel 17,4% de la población rural que no tiene servicios higiénicos y en los más de 3 millones 150 mil viviendas que no cuentan con servicios de comunicación o información. No esperemos que el descontento popular o algún giro político estimulen aventuras que pongan en riesgo lo avanzado.

 
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